Proyecto desarrollado para Disproquima. Es un caso de arquitectura web y captación B2B —no de ChatGPT Ads— que muestra cómo ordenar una oferta técnica compleja para que el tráfico pueda encontrar producto, validar capacidades y llegar a contacto.
Disproquima trabaja con una oferta amplia y perfiles técnicos distintos. La web no obliga a recorrer una presentación corporativa completa antes de llegar a lo útil: primero separa las líneas de actividad y, desde ahí, conduce a producto, servicio o capacidad. En este proyecto, ordenar bien el punto de entrada era más importante que añadir más páginas.
Las familias y tipologías de producto se pueden filtrar y la documentación técnica forma parte de la propia ficha. Cuando una descarga requiere identificación, ese interés no queda aislado del recorrido comercial: producto, documentación y captación conviven en el mismo flujo.
En lugar de presentar el laboratorio como una página corporativa genérica, la web organiza servicios y capacidades concretas —desde desarrollo hasta optimización de formulaciones—. Un perfil técnico puede llegar antes al conocimiento que necesita y entender qué tipo de apoyo existe detrás del catálogo.
En una relación B2B internacional, la ubicación y la cobertura importan. La web hace visibles sedes y puntos operativos dentro del recorrido para que un comprador pueda comprobar dónde existe presencia y a qué equipo dirigirse sin tener que salir a buscar esa información en otro sitio.
Trayectoria, capacidades y certificaciones aparecen antes de pedir contacto. En una compra técnica, esa información ayuda a resolver dudas básicas sobre solvencia y encaje antes de que el usuario decida escribir o solicitar documentación.

Las vacantes se centralizan desde el sistema interno y se publican en la web. Es menos vistoso que el catálogo, pero evita duplicar trabajo y reduce el riesgo de mantener información distinta en varios lugares.
El área de contenidos permite publicar conocimiento, actividad y novedades sin convertir cada pieza en una página hecha a mano. Además de comunicar lo que ocurre en la compañía, crea páginas capaces de responder búsquedas específicas relacionadas con productos, mercados o conocimiento técnico.
La agenda de exposiciones hace visible dónde estará la empresa y cuándo se puede encontrar al equipo. En un mercado industrial, ese contenido tiene una función práctica: conectar la presencia digital con reuniones, ferias y actividad sectorial real.
El backend separa productos, capacidades y contenido por tipos para que el equipo pueda mantenerlos con criterios consistentes. Cambiar una ficha no exige reconstruir una página completa.
La estructura admite nuevas categorías, productos y mercados sin rediseñar la base cada vez. Cuando cambia la oferta, la arquitectura comercial puede evolucionar con ella.
El objetivo era que los cambios habituales pudieran resolverse desde administración. El trabajo técnico queda para cambios de sistema, no para editar una ficha, una vacante o una nueva línea de contenido.
Analizamos el contexto, los condicionantes técnicos y el alcance antes de definir cualquier propuesta.
Iniciar conversaciónQué vendes, en qué mercados trabajas y qué te gustaría aprender del primer piloto. Si todavía no tienes claro el alcance, lo definimos contigo.